Seguro que has disfrutado de una maravillosa tabla de embutidos y quesos acompañada por unas regañás cuadraditas, que hacen que la disfrutes mucho más. Hoy, queremos contarte la historia de la regañá y la galleta marinera, dos panes crujientes que nacieron en lugares distintos, pero que comparten un origen sorprendente.
Si continúas leyendo, descubrirás cómo los panaderos de dos regiones tan distantes como Galicia y Sevilla, en la antigüedad, dieron con la misma solución para un mismo problema.
Piensa un poco: ¿qué pueden tener en común la galleta marinera y la regañá sevillana? Pista: desplázate hasta ver sus fotos más abajo.
Otra pista: si comparas la marinera con la mini regañá, cuya fotografía está un poquito más abajo, puede resultarte más fácil.
Efectivamente, ya lo has visto. Son unos panecillos secos y crujientes con los que harías unos deliciosos canapés o acompañarías cualquier aperitivo. Aguantan todo lo que les pongas encima, sin deshacerse, y te permiten dar rienda suelta a tu creatividad.
Sigue dejando volar tu imaginación.
Viajamos ahora al siglo XV, conocido como “la Época de los Navegantes”. Fue un periodo de intensa exploración marítima y descubrimiento en Europa. Especialmente Portugal y España impulsaron la navegación y el comercio marítimo, expandiendo el conocimiento geográfico y abriendo nuevas rutas comerciales y coloniales.
Durante las largas travesías, los problemas con la alimentación eran constantes: escasez de alimentos frescos, dificultad para conservar la comida y una dieta pobre que provocaba enfermedades entre los marineros.
Algo tenían que comer. Cuentan las crónicas que estos hombres, que cruzaban el Atlántico durante semanas, soñaban con un alimento sencillo: el pan duro.
Inmune a la humedad, este pan, aunque no era un manjar, mantenía su sabor y textura crujiente incluso después de mucho tiempo en el mar. Cumplía su propósito: llenar el estómago de marineros que ya bastante tenían con luchar contra vientos y mareas.
Y sí, ya has dado con la solución al enigma. Tanto en Galicia como en Sevilla —e incluso en las Islas Británicas— estos panes secos sin miga fueron el sustento básico de los marineros en alta mar. Y así es como comienza la historia de la regañá y la galleta marinera, unidas por la necesidad, la tradición y la resistencia del pan bien hecho.

DESDE EL SUR, REGAÑÁS
La regañá es una torta de pan elaborada con agua, harina y sal. De masa fina, con forma ovalada y de unos 20 o 30 centímetros de diámetro, aunque se haya comercializado en muchos lugares con forma rectangular y pequeño tamaño.
Su origen se sitúa en Sevilla, más concretamente en Alcalá de Guadaira. En este municipio, tradicionalmente, se encontraban los obradores que repartían sus productos en la capital. Durante un tiempo, se la conoció como “Alcalá de los Panaderos”.
Parece ser que surgió por casualidad, al someter las sopas de cereal a un calor excesivo. Así se obtenía un alimento con bajo contenido en agua que se podía almacenar durante meses sin que se pusiera malo.
Si te apetece probarlas, pulsa aquí.(redirigir a regañas grandes picole)
DESDE EL NORTE, GALLETAS MARINERAS.
La elaboración de las marineras es muy simple: harina de trigo, mantequilla o aceite de oliva virgen extra, sal y para que se conserven de forma natural malta de cebada y fermento. Se forman de manera artesanal y se hornean. Al no tener humedad se conserva muy bien.
Como no predomina en exceso ningún sabor, su maridaje se puede hacer con dulce o salado. Con mermelada y queso de untar; de base para canapés y pinchos o, solas. ¡Una auténtica locura!
Sus principales mercados son Galicia y Portugal, pero, poco a poco, van dándose a conocer en el resto de España. Su próximo objetivo, conquistar Europa. Es el retorno de un barco que zarpó a hacer las américas y ahora ha conseguido volver.
Tu mejor descubrimiento está a un solo clic aquí (redirigir a mariñeiras)


LA MÁS COMERCIAL, REGAÑÁ PEQUEÑA.
Las mini regañás son perfectas para acompañar cualquier plato. Su textura tostada, crujiente e hinchada potenciará el sabor de la comida.
Las nuestras llevan ajonjolí (sésamo). Las tienes aquí (redirigir a regañas antigua de león)
Y ahora que las conoces todas, ¿cuál estás deseando probar? ¿con qué la acompañarías?
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